Ansiedad: Uno de los males de éste siglo

Por: Enrique Ortiz Zárate. Psicólogo Universidad Nacional de Colombia.

¿Cómo saber si lo que siento es ansiedad?

Los estados de alerta se manifiestan en el organismo como una respuesta de anticipación involuntaria y automática frente a estímulos (externos o internos), que son percibidos por el individuo como amenazantes y/o peligrosos. La reacción se acompaña de un sentimiento desagradable o de síntomas somáticos de tensión (stress); dicha reacción es una señal de alerta que advierte sobre un peligro inminente y prepara a la persona para que adopte medidas (usualmente comportamientos de huida o ataque) para enfrentarse a la amenaza. Este proceso se conoce como ansiedad adaptativa o no patológica, y constituye una respuesta normal frente a situaciones cotidianas estresantes. Este tipo de ansiedad es ideal para enfrentar los hechos que puede acarrearnos la interacción con el medio en el que vivimos. Sin embargo, cuando los síntomas sobrepasan cierta intensidad – cuando se reacciona de manera exagerada a un estímulo o se altera la capacidad adaptativa del individuo en su medio ambiente – la ansiedad se convierte en patología, y comienza a surgir una sensación generalizada de malestar que viene acompañada de síntomas físicos, emocionales y mentales que no son ni del dominio ni de la comprensión del individuo. Siempre que se presenta una situación que genera amenaza, el organismo pone a funcionar su sistema adrenérgico, liberando señales de alerta a todo el sistema nervioso central. Cuando el organismo determina que requiere reaccionar físicamente, dispara los mecanismos que liberan adrenalina, y obliga al cuerpo a aportar energías de reserva para la consecución de una fuerza de acción muy superior a la que se tiene en el momento, para poder estar preparado para afrontar el posible peligro. Esta forma de reacción de la ansiedad adaptativa es útil en la vida cotidiana cuando genera una respuesta real ante situaciones reales donde se debe reaccionar. Pero cuando en el individuo se interpretan inadecuadamente los estímulos internos o externos, se puede entrar en una especie de “corto circuito” donde pueden surgir respuestas corporales asociadas al peligro. El individuo que se siente de tal manera se interpreta a sí mismo en estado de stress y hace reaccionar su sistema adrenérgico liberando catecolaminas, (adrenalina y
noradrenalina), así como aumentando la cantidad de glucosa circulante en la sangre intoxicando todo su cuerpo.

Recordemos que el stress es un mecanismo que el organismo desarrolla para sobrevivir frente a una amenaza a corto plazo y no para mantenerlo indefinidamente. Cuando éste estado se mantiene de manera prolongada, se desarrolla una ansiedad patológica en donde se pueden generar comportamientos poco ajustados y poco adaptativos asociados a sentirse en permanente peligro. En ese estado de ansiedad patológica, el individuo puede desarrollar síntomas tales como: aumento de la tensión sanguínea, transpiración, temblores, taquicardia, nauseas, vómito, dolor abdominal, ulcera, diarrea, hormigueo o adormecimiento, debilidad, asfixia, inseguridad, inquietud permanente, irritabilidad, trastornos del sueño, pensamientos negativos y obsesivos, pérdida del control o del conocimiento, dificultad en la concentración, sensación de muerte de sí mismo o de seres queridos, autocrítica, entre otros.

¿Qué hacer cuando se sufre de ansiedad?

Ante todo, se debe evitar el consumo de alcohol, suprimir de la dieta alimentos y bebidas que contengan cafeína, evitar el cigarrillo, el tabaco y las sustancias psicoactivas. Disminuir el consumo en exceso de azúcar, carbohidratos y alimentos grasos. Si la salud física lo permite se sugiere realizar una actividad aeróbica de veinte a treinta minutos diarios al menos cuatro días a la semana para iniciar un proceso de desintoxicación y mejorar la salud cardiovascular. Se sugiere también adquirir un hobbie o realizar una actividad agradable que le brinde bienestar. En lo posible tratar de verbalizar o escribir acerca de lo que se está viviendo, la frustración que generan los síntomas, la causa particular de la ansiedad, etc. para de ese modo poder afrontar el estrés de una manera más real.
Practicar técnicas de relajación tales como ejercicios de respiración profunda, meditación, Yoga, Tai Chi, ejercicio rítmico y otras actividades que reduzcan los síntomas del estrés y la ansiedad son idóneas. Asistir donde un especialista es prioridad. Es común que las personas que sufren ésta clase de síntomas se sientan incomprendidas y solas, pero existen profesionales que pueden ayudar a superar estos estados. Es de fundamental importancia prestar atención a los síntomas para prevenir que la persona que los padezca sufra crisis más severas, pues una vez traspasado éste umbral, el individuo puede desarrollar un trastorno de ansiedad. Los Trastornos de Ansiedad tipifican formas diferentes de un tipo de trastorno mental caracterizado por miedo y ansiedad anormal y patológica. En un siguiente artículo ahondaré sobre las diferentes clasificaciones de los trastornos de ansiedad.

Para tratar la ansiedad una buena idea puede ser emprender un proceso de terapia individual.

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